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Bienestar Estilo de vida

El fácil arte de apreciar las cosas sencillas de la vida

20/12/2017

Cuando era pequeña solía pasar los veranos en el pueblo de mis abuelos, un pueblo pequeño que a pesar de no ser turístico ni mucho menos, tenía ese encanto especial que tienen los pueblos.

Yo venía de la ciudad, del ruido, del “prohibido salir a la calle solos”, “prohibido jugar en la vereda” (por las dudas).

La época en que llegaba al pueblo era la más calurosa del año, pero a pesar de ello, estar ahí durante unos días era como un soplo de aire fresco.

Estar en el pueblo me hacía sentir libre, salvaje y renovada. Exprimía cada segundo del día jugando con mis primos y con otros niños que no conocía tanto, pero que solo por ser niños y estar aburridos en verano, se convertían en amigos casi de inmediato.

apreciar cosas sencillas

Foto de Annie Spratt | Unsplash

En aquel tiempo éramos felices con poco. Los teléfonos móviles o las computadoras eran cosas de grandes, o que solo mirábamos de reojo sin prestarles demasiado interés.

Un lápiz y un papel, los juegos en la vereda hasta que nos llamaban para merendar, las corridas por la calle y las risas infantiles… Eso era lo único que necesitábamos.

Las cosas sencillas, la simplicidad de lo cotidiano, bastaba para creer que lo teníamos todo y que no nos faltaba nada, pero el tiempo pasa, crecemos, la ropa nos va quedando pequeña, dejamos a un lado las muñecas o los autitos, y vemos que fuera de nuestra pequeña burbuja de colores, hay mucho más.

apreciar cosas sencillas

Foto de Genessa Panainte | Unslpash

Hay cosas que nos interesan, otras que nos asustan, otras que nos dan curiosidad.

Sin querer, sin darnos cuenta, vamos olvidando esa capacidad que teníamos de asombrarnos por cualquier cosa.

De repente nos vemos sumergidos en un mundo diferente, donde se supone que debemos hacer ciertas cosas o comportarnos de determinada manera porque así lo dicen todos.

Un mundo donde dejarte mojar por la lluvia en lugar de correr como si fuera a quemarte, o quedarte mirando el modo en el que el sol entra por la ventana y pega en el suelo de tu habitación.

Todo eso se ve como algo de “locos” o de “raros”…

apreciar cosas sencillas

Foto de Aaron Lee | Unsplash

Un mundo donde todo tiene que pasar ya, sin demoras, sin perder el tiempo, porque siempre hay alguien atrás esperando, empujando para que la fila avance.

Un tiempo donde el ajetreo del día a día, el bombardeo de la televisión con noticias grises, los ruidos que nos llenan la cabeza y la sociedad con todas sus complejidades, parece haber asesinado cualquier intentento de conservar esa inocencia del asombro infantil y el “estar bien” con poco.

Parece que de la nada tienes colgado del cuello un cartel que dice “soy adulto”, y crees que ya no puedes volver a jugar, a reír por cosas sin sentido, a desparramarte en el pasto sin importar si la ropa se ensucia o si alguien te está mirando.

Pero es precisamente eso, lo que en el fondo nos da cuerda para seguir avanzando, lo simple.

apreciar cosas sencillas

Foto de Montse Monmo | Unsplash

Sin embargo, no es común detenerse para captar esto, para reconocer lo sencillo y lo maravilloso, entre tantas agujas de reloj de no dejan de moverse.

Hay personas más sensibles que otras, cabezas llenas de ideas, palabras, desvaríos o pensamientos, a las que las cosas pequeñas parecen tirarles con más fuerza y hablarles de algún modo.

Aun así creo que si todos tuvieran, al menos una vez en el día, su momento de reconocer lo simple y lo bello que los rodea, las cosas tal vez no parecerían tan complejas ni el mundo tan gris como lo pintan los medios.

apreciar cosas sencillas

Foto de Thiago Cerqueira | Unsplash

Tal vez se trate de un mero segundo donde mente y corazón se pongan de acuerdo y miren para el mismo lado.

Un momento donde te detengas, mires alrededor y veas eso que no habías notado, esas motas de polvo que brillan en el aire como pequeñas perlas brillantes, la paz con la que tu gato duerme mientras el sol le pega en el cuerpo…

La risa cómplice con esa persona que te conoce mejor que nadie, la primer gota de lluvia que cae en tu rostro y se queda ahí, hasta que la tocas.

apreciar cosas sencillas

Foto de Santiago Esquivel | Unsplash

Es un arte, el arte de ver lo cotidiano como extraordinario, el arte de poder reconocer que en las cosas pequeñas e insignificantes de todos los días, se esconde muchas veces algo maravilloso y que vale la pena mirar.

Cosas bonitas hay en todos lados, solo hay que saber reconocerlas.

  • Respuesta
    Eli
    01/01/2018 at 19:47

    Un artículo muy necesario, parar y reconocer lo cotidiano como extraordinario💙

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