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Bienestar Creatividad

El placer de escribir para sentirnos bien

17/05/2017

Si pensamos en escribir se nos vienen a la mente hojas en blanco, dedos manchados de tinta, máquinas de escribir, papeles abollados… También pensamos en fechas de entrega, en historias sin terminar y en sueños frustrados.

Escribir es una tarea difícil y frustrante, y parece reservada sólo para unos pocos, sólo para aquellos que se pasan sus horas libres con un libro delante, para aquellos que siempre andan escribiendo en cafés, que se desvelan noche tras noche intentando crear una historia que algún día se pueda convertir en un best seller.

Pero la escritura también es una vía de escape, una puerta abierta para todas aquellas personas que estén dispuestas a intentarlo.

escribir para sentirnos bien

Los elementos que se necesitan son sólo dos: una libreta (a poder ser bonita porque la vas a usar mucho, así que mejor que te guste) y una lapicera con la que te sientas cómoda al escribir (y a ser posible nueva, repleta de tinta ya que muy probablemente la vas a gastar toda).

La escritura es una actividad que requiere de práctica si la queremos ejercer correctamente. Pero aquí no buscamos escribir bien, buscamos escribir para sentirnos bien.

A las personas nos ocurren demasiadas cosas y sentimos demasiado, tanto que a veces las situaciones en las que nos encontramos nos desbordan. Es por eso que necesitamos exteriorizar esos sentimientos.

Sacar todo para fuera. Contarle a alguien todo lo que nos ocurre puede llegar a ser difícil. Un simple audio de WhatsApp no nos alcanza para contar todo lo que nos sucede ni todo lo que nos molesta.

escribir para sentirnos bien

Así que hay que escribirlo. Agarrar la libreta y mancharla sin piedad, llenarla con todo lo que sintamos, sin darle importancia al estilo. Olvídate de lo que te dijo tu profesora de literatura hace años, olvídate de los párrafos. Los sentimientos no siguen reglas gramaticales ni tildes, los errores son humanos y aquí se permiten todos.

Solo hay una regla: sé sincera. Al cien por cien, todo el tiempo, cada palabra tiene que ser la justa, no vale suavizar la situación, ni esquivar temas. No hay tabúes ni malas palabras. Tienes que darte al menos una oportunidad de contar la historia completa, de principio a fin, decirlo todo y saber que la historia continúa, que tendrás que comprar otra libreta, que una vez que empieces ya no habrá manera de frenar.

Tienes que escribir, si es posible, todos los días (o con la mayor regularidad posible) para no perder la constancia ni olvidar detalles.

Después de haber escrito todo lo que tenías dentro tienes que leerlo en voz alta, al espejo o a la pared, a tu gato o al cactus que tienes en el balcón. O si te atreves a otra persona. Pero es necesario que te escuches, que lo saques afuera y te tomes el tiempo de volver a sentirlo todo pero esta vez para dejarlo ir.

Una vez que las palabras hayan salido de tus manos y tu boca, ya no te pertenecerán, ya las habrás regalado al viento, ya las habrás dejado atrás y podrás avanzar.

Guarda la libreta en algún lugar seguro, a mano, donde puedas releerla cada tanto y así no olvidar; compra otra libreta y otra lapicera y empieza todo el proceso de nuevo.

Nunca van a dejar de sucederte cosas, nunca te vas a quedar sin palabras para gritar.

  • Respuesta
    Xènia Roca
    24/05/2017 at 12:20

    Me han encantado este post, la verdad es que es muy satisfactorio liberar la mente escribiendo, sin preocuparse de nada más que de escribir, escribir y escribir

    Un Saludo y Felicidades por el Post

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